Caminar en cinta de andar con las manos agarradas

Caminar en la cinta de andar

Muchas personas, caminan en cinta de andar con cierta inclinación (o incluso sin ella) y con agarre de manos al frente o en los laterales, ya sea bien por ganar sensación de seguridad frente a la inclinación, unida al deslizamiento del tapiz que causa esa sensación desequilibrante, o simplemente por comodidad. La realidad es que esta posición no es muy conveniente, a nivel mecánico influye de forma negativa y nada deseable en la marcha natural y explicamos el porqué:

Cinta de andar con las manos agarradas

– Cada vez que damos un paso, hacemos oscilar vertical y horizontalmente nuestro centro de gravedad. Esta biomecánica (y por consiguiente este centro de gravedad) se centra en la vértebra lumbar L4. El subconsciente intentará que el efecto sea mínimo. Un individuo promedio cimentará 80 kg sobre unos pies de solo unos 7 cm de ancho. El sistema no puede ser más inestable. Pero aprendemos a dominarlo. ¿Cómo? Gracias a la intervención combinada de más de 130 músculos, a los que sumamos articulaciones, tejidos… En la fase de aprendizaje desarrollamos un patrón de marcha que a base de práctica se queda en nuestro cerebelo formando parte de nuestra actividad subconsciente. El centro de masas que oscila ligeramente hacia arriba y abajo, con los brazos sujetos, hace que esta oscilación natural se vea limitada. La zancada se vuelve menos amplia y con mayor frecuencia. El movimiento de las piernas es rápido y corto, con lo cual no permite una movilidad adecuada y el sistema tiende a un acortamiento de los flexores de la cadera.

– Ahora vamos a lo más importante: los brazos. El tren superior, formando ese cómputo total de más de 130 músculos que intervienen en esa marcha natural que queremos lograr, tiene una importantísima función estabilizadora.  Su oscilación contralateral neutraliza la rotación del tren inferior, permitiendo una mayor estabilidad y eficiencia mecánica en la zancada. Si mantenemos las manos sujetas al frente, la cintura escapular no puede girar y la cadera acentúa su movimiento de rotación, situación que terminará arrastrando en ese movimiento a las vértebras lumbares, una cuestión nada deseable, sobre todo en personas que tengan lesiones a nivel lumbar/sacrolumbar.

Andar en cinta con cierta inclinación, resulta una opción de trabajo muy interesante para todas aquellas personas que no desean correr, pero debemos conseguir una mecánica más natural, y por consiguiente menos lesiva. Si utilizas la cinta con inclinación, evita agarrarte, tu mejor opción de trabajo es todo lo contrario; realiza zancadas más bien amplias para conseguir mayor movilidad en la cadera buscando de forma natural el movimiento contralateral de tus brazos para lograr esa zancada natural en beneficio de tu salud y bienestar. Además, al haber más musculatura implicada en el ejercicio, hay un mayor gasto calórico, pues los músculos para producir trabajo necesitan quemar calorías.

Si lo deseas para tener confianza con la cinta, comienza tocando con las manos la zona frontal o lateral de la cinta, pero una vez que consigas establecer tu ritmo en los primeros minutos, libera a tus manos y utiliza el movimiento natural de los brazos para estabilizarte, será mucho más seguro, eficaz y desde luego menos lesivo para tu espalda.

caminar bien en cinta de andar

Lo más importante es tener conciencia de tus posibilidades, e ir al ritmo de marcha que creas que puedas aguantar con confianza y con las manos libres.

Fuente: Manuel Pereira, Estudio Biomecánico de la Pisada – http://estudiobiomecanico.es